No fue fácil escribir las crónicas periodísticas de la bicicleteada en Suiza cuando los imponentes Alpes silenciaban mis palabras con la orgullosa presencia de una cadena montañosa eterna e infinita.
Ocho Cantones se abrieron majestuosos ante la mirada atónita de quien hace de las palabras un modo de comunicar y que ahora se encontraba sumida en el silencio de lo inexplicable.
Cómo ponerle palabras a un sentimiento infinito que brota de las entrañas de un alma eterna, subyugada por la complicidad de una montaña, testigo de tanta emoción!

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